San Marcelo

Marcellus fue un centurión de la Legio VII Gemina Pía Félix que vivió en León durante la segunda mitad del siglo III.

San Marcelo profesaba su fé cristiana en secreto como sus contemporáneos. El aniversario del emperador, en el que se debían hacer sacrificios a los dioses paganos para invocar la protección sobre el emperador, Marcelo revela públicamente sus creencias. Escribe el relator de su acusación: «en el felicísimo día en que en todo el orbe celebramos solemnemente el cumpleaños de nuestros señores augustos césares, señor Aurelio Agricolano, Marcelo, centurión ordinario, como si se hubiese vuelto loco, se quitó espontáneamente el cinto militar y arrojó la espada y el bastón de centurión delante de las tropas de nuestros señores».

Fue arrestado y transladado a Tánger, que en este periodo dependía de la administración hispana, donde fue juzgado ante Aurelio Agricolano.

Su ejecución se realizó el 29 de octubre del año 298, dia que se ha tomado para su festividad. Es patrono de la ciudad de León.