San Isidoro de Sevilla

Se creé que nacío en Cartagena (Murcia) en torno al año 560 y murió en Sevilla el 4 e abril del 636.

Perteneciente a una familia de la nobleza romano-visigoda cristiana. Se formó en la escuela catedralicia de Sevilla donde aprendió latín, griego y hebreo. Su dominio de las lenguas le permitió acceder a las fuentes culturales del momento y se convirtió en un gran conocedor de la ciencia y las letras.

Al morir su hermano Leandro (599), arzobispo de Sevilla, lo sucedió en el gobierno de la diócesis. Gobernó en una época de transición entre la decadencia de la Edad Antigua y del mundo romano, y el nacimiento de la nueva Edad Media y de los reinos hispanovisigodos. En este contexto impulsó la cultura y el estudio en todos los ámbitos, pero especialmente por parte de los clérigos y obispos. Propició el desarrollo de las artes liberales, del derecho y de las ciencias.

Presidió el segundo Concilio de Sevilla (619) que luchó contra el arrianismo y el cuarto de Toledo (633) por el que se crearon los seminarios y escuelas catedralicias.

Contribuyó de forma decisiva a organizar la Iglesia y el culto en España, favoreció los monasterios y reguló la vida monástica.

Fue un gran escritor y recopilador de textos; escribió sobre historia, liturgia, astronomía, dicionarios, biografías, … Su obra más conocida, y una de las más copiadas hasta el renacimiento, es «Etimologías». Se trata de una colección de veinte libros que recoge todo el saber de la época; desde la historia hasta la física, la lógica y la ética.

Otras obras destacadas son: «De fide catholica ex Veteri et novo Testamento contra Judaeos», su «Historia de los godos, vándalos y suevos», «Varones ilustres», «Crónica», «La naturaleza de las cosas».

Sus restos mortales se encuentran actualmente en una urna bajo el Sántísimo en la Basílica de San Isidoro de León donde fueron trasladados en 1063.